<<Venga, vamos. ¡Sólo 5 minutitos más!>> pensaba y exhausta la chica de pelo oscuro y ojos azules, unos de un color tan hipnotizante que hacían que tuviera muchos pretendientes, a los que ella rechazaba por no ser su tipo ideal. Todos los chicos rechazados y los que planeaban declarársele se preguntaban: Entonces, ¿cuál es su chico ideal? Pues la respuesta era fácil: era un chico que conoció por primera vez, salvándola de una muerte segura cuando ella tenía 11 años, y la volvió a salvar dos años después, a los 13, justo un año antes.
Se acababa de terminar la clase de Música, su favorita; pese a tenerla convalidada por tocar el piano y el violín le encantaba ir a ella, ya que de mayor quería ser música. Se despidió de su mejor amiga Alice, la cual se iba ya hacia su casa con el resto de su familia, mientras que ella iba por el camino opuesto para dirigirse hacia su casa. Le quedaba un buen trecho para llegar, por lo cual fue caminando tranquilamente para disfrutar un poco del tiempo libre que le quedaba.
Ya casi estaba oscureciendo cuando oyó el ruido de pasos siguiéndola, pero no le dio mucha importancia a que no hubiera gente por esa calle cuando debería pasar justo lo contrario, así que lo atribuyó a que ya era de noche.
Estaba casi al final de la calle cuando alguien le cortó el paso. Ante ella estaba una chica de pelo rubio recogido en una coleta y los ojos rojos. La mayor parte de la cara estaba escondida dentro de una capucha negra unida a una túnica negra. La de ojos rojos arrastró a la de ojos azules dentro de un callejón y le dijo:
- Hola… Aria. ¿Sabes quién soy?- le preguntó la rubia muy creída.
- No, pero… ¿cómo sabes mi nombre?- le preguntó Aria asustada, echándose hacia atrás, cosa que no le sirvió de mucho ya que pronto sintió la espalda tocar contra la pared.
- Fácil, eres una vampiro "a medias". Y, como Vulturi, no puedo permitir que un medio vampiro vaya caminando tan libremente por ahí, así que tendré que matarte.- dijo con una sonrisa malvada.
- No… no puedes hacerme esto- le dijo Aria asustada. Jane se acercaba a ella y no podía defenderse, todavía no sabía cómo controlar sus recientes poderes; bastante le costaba ya saciar su sed de sangre con animales del bosque.
Jane estaba ya casi enfrente de ella. Se metió la mano dentro de la túnica y sacó una daga con la empuñadura de oro con incrustaciones de piedras preciosas. Aria cerró los ojos, esperando el golpe final, hasta que…
¡¡ZAP!!
Algo puntiagudo se lanzó desde arriba contra la mano de Jane y esta la retiró ensangrentada. Jane se enfureció, alguien se había interpuesto entre ella y la chica a la que ya había planeado su "accidente" para acabar con ella.
El chico que se había puesto delante de Aria puso la espada con la que había dañado la mano de Jane delante de él. El chico levantó la mirada, dejando ver unos asombrosos ojos de color azul oscuro en los laterales y azul más claro en la parte interior. Se revolvió el pelo, dejando ver que era de color rubio dorado con las raíces un poco más oscuras. Iba vestido completamente igual que Louis, salvo por el color de la capucha, esta era de color azul eléctrico.
- Niall… - susurró Aria al chico que tenía delante. Este se giró hacia ella y le guiñó un ojo, luego volvió a su posición inicial y le plantó cara a Jane.
- Vaya, vaya, ¿a quién tenemos aquí? Si es Niall Horan… - dijo Jane, aunque en su mirada se veía el temor.
- Márchate de aquí.- le ordenó Niall, metiendo la mano en su gabardina y sacando la espada con la que antes había cortado a Jane.
- Vale, ya me marcho.- dijo Jane echándose hacia atrás. Acto seguido, dijo unas palabras en un idioma extraño y desapareció en una nube de humo negro. Justo antes de que despareciera, Aria pudo observar una sonrisa proveniente de Jane.
Niall suspiró aliviado y se giró hacia Aria, sonriendo.
- ¿Estás bien?- le preguntó Niall, mirándola muy muy de cerca.
- Eeeehhh… Sí- dijo Aria apartando su mirada de Niall. Este pasó la mano detrás de sus hombros, acercándola a él, y le preguntó:
- ¿Te acompaño a casa?- le preguntó amablemente poniendo la otra mano delante de ella.
- Bueno… Me acabas de salvar la vida… otra vez… Así que… si tú quieres…- no se aclaraba ni ella misma con su propia respuesta, así que cerró los ojos y le cogió la mano.
Niall le apretó la mano y empezó a andar al lado de Aria, hasta que vio que delante de ellos apareció otra nube negra.
<< ¿Otra vez Jane?>> pensó Niall poniéndose delante de Aria para protegerla.
Esta vez no solo era Jane, sino que iba acompañada de un chico de su misma edad, ojos color ámbar y el pelo rubio un poco largo, hasta los hombros.
- Estúpido vampiro, vas a saber lo que te espera por haberle hecho daño a mi hermana.- dijo el Vulturi al otro vampiro. En nada, desapareció y volvió a aparecer justo enfrente de Niall, al que le dio un puñetazo en toda la mejilla. Niall, la no haberlo visto, se fue al suelo con el labio roto.
- Oh, Dios mío ¡NIALL!- gritó Aria con lágrimas en los ojos y las manos en la boca. Alec se acercó a Niall, sacando una daga para matar al vampiro que tenía delante.
Niall sufrió un cambio vampírico: los ojos le cambiaron a color ámbar. Se levantó y sacó una espada que acababa de aparecer en su espalda y atacó a Alec golpeándole en el brazo.
Alec le devolvió el golpe haciendo que Niall cayera al suelo. Aria corrió hacia él, se arrodilló delante y le cogió de la mano, derramando lágrimas. Pronto se enfureció y empezó a notar cambios en ella misma: se sentía más fuerte, los ojos pasaron a ser rojos y el pelo le crecía más, hasta las caderas.
Sin saber cómo, levantó una barrera invisible entre ella y Niall y los hermanos creídos, haciendo que se le quemara el brazo a Alec. Este se maldijo a sí mismo por no haber acabado con ellos cuando tuvo la oportunidad. Se acercó a su hermana y la cogió del brazo, esfumándose en la nube de humo.
Aria se dirigió hacia Niall y le miró. Tenía los ojos cerrados, la mejilla de un tono morado y el labio inferior con un corte sangrando. Tenía una herida en el estómago.
No se movía.
Aria se levantó, pasó un brazo de Niall por detrás de sus hombros y le levantó. Consiguió arrastrarlo hacia su casa. Abrió la puerta y miró que no hubiera nadie y lo subió a su habitación. Entró dentro y tumbó a Niall en su cama. Fue a la planta de abajo y entró en la cocina, donde tenía el botiquín, del que sacó unas pomadas y un par de vendas; después fue al baño, metió unas toallas dentro de un cubo y lo llenó de agua. Después volvió a subir a su habitación a curar a Niall. Vio que todavía no se había despertado, así que se sentó en una silla que había por ahí cerca y se puso a ponerle las vendas.
Niall se despertó y vio que estaba sin camiseta y con una venda alrededor del estómago. Giró su mirada hacia su derecha y vio que Aria estaba dormida apoyada en la cama. Se levantó y, como le pareció de mala educación, levantó a Aria y la tumbó en la cama.
Llevó su mano a su bolsillo del pantalón, de donde extrajo una cajita pequeña de color negro que dejó en la mesita que estaba al lado de la cama. Por último, se acercó a Aria y le dio un beso en la frente, al que ella, inconscientemente, sonrió.
- …ia.
- …
- …Aria.
- …
- ¡Aria!
Giró su cabeza hacia donde la llamaban y se encontró con Alice mirándola con una ceja levantada.
- ¿Hm?- la miró como si estuviera embobada.
- Hace como 10 minutos que ha tocado el timbre y todavía sigues ahí. ¿Se puede saber en qué piensas?- le preguntó Alice con los brazos cruzados.
Aria no contestó, simplemente levantó los hombros y, sin que la viera Alice, sonrió.- Venga, vamos-
Salieron sin darse cuenta que había alguien fuera de la clase vigilándola. Uno rubio, con ojos azules y sonrisa preciosa que no dejaría que nadie le hiciera daño, y para conseguir su propósito estaba dispuesta a dar su vida (y su muerte) por ella, aunque ella todavía no lo supiera.
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