Acababa de sonar el timbre, y al rato una chica de cabello oscuro metió los libros de Biología y el carpesano en la mochila y salió del colegio directa hacia su casa, ya que era viernes y los fines de semana los pasaba en su casa.
Sacó los cascos de dentro de la mochila y los conectó al móvil, empezando "Wonderwall". Llegó a su casa y vio que no había nadie, así que dejó la mochila en el suelo de su habitación, cogió su chaqueta vaquera y se fue a dar una vuelta.
Llegó a la librería y, como si alguien le dijera que entrara, entró y buscó al dueño de la tienda, un hombre joven al que ya conocía por el hecho de haberse pasado más de media vidas allí dentro.
Caminó hasta la mesa donde siempre se sentaba, en la esquina más alejada de toda la habitación y buscó un buen libro para leer. Fue hacia una de las tantas estanterías cuando lo vio. Se giró y pudo ver un resplandor. No le dio mucha importancia al principio pensando que podría haber sido la luz del sol reflejada en el cristal de la ventana, pero justo en ese momento una nube hizo desparecer por segundos el sol y el resplandor seguía allí. Al no esperarse eso, se dirigió hacia el objeto resplandeciente, el cual se encontraba a menos de dos metros de donde estaba ella, cuando se dio cuenta de que el resplandor provenía de un libro. Se acercó a este, y vio que en la portada había un dibujo de dioses griegos, por lo que se imaginó que trataba de mitología griega. El tema le interesaba bastante, por lo que abrió el libro resplandeciente. El libro se abrió de repente, mostrando una luz cegadora que la absorbió por completo dentro del libro. Lo único que pudo ver a continuación fue una oscuridad que la rodeaba.
Se despertó sobre un suelo de pavimentación dura. Se levantó y encontró dentro de un pueblo rural donde había campesinos y señores feudales, como hace siglos.
Estuvo mirando algunos puestos de mercadillo y notaba como si alguien la estuviese mirando, pero cuando se giraba no había nadie, así que pensó que serían paranoias suyas.
Media hora después seguía sin saber dónde estaba, así que decidió que lo mejor sería preguntarle a alguien el nombre del lugar donde estaba, pero se quedó igual o más confusa cuando le respondieron esto:
- Estamos en una ciudad cerca de Alis Lithban, en el reino de los unicornios.
- ¿En dónde?- preguntó ella confusa.
- Cerca de la Torre de Drackwen.
- ¿?- señalizando que ahora estaba más confusa que antes.
- En Idhún, ay qué chica- le dijo el hombre alejándose. - Ay, la juventud de ahora… - murmuró el hombre hacia sus adentros.
- Entonces, ¿estoy en un libro?- se preguntó a sí misma, aún no del todo aclarada.
Después de otra media hora mirando puestos en el marcado y sintiendo que la observaban otra vez. Tenía un mal presentimiento y, minutos después supo el porqué de ese sentimiento cuando sintió que la cogían de los dos brazos.
- ¿Eh?- dijo ella cuando vio a dos gorilas que la cogían de los brazos y se la llevaban a rastras. - ¿¡Pero qué hacéis!?- les gritó mientras pataleaba y maldecía a las madres que los hicieron venir a este mundo, o libro, o lo que sea.
* En otro lugar no muy lejos de allí*
- ¿Cómo narices he llegado yo hasta aquí?- se preguntó un chico de cabello castaño y ojos azules, vestido de manera moderna contrastando con la vestimenta de de ese pueblo. - Se supone que debería estar en otro sitio, no en este. Y ahora parece que estoy loco porque estoy hablando solo… ¡¡y la gente me mira raro!!- terminó gritando asustando a todo quien tenía alrededor. Miró hacia los lados y entonces vio que algo andaba mal: la gente se apartaba de él y todos estaban callados; parecía que se hubiera quedado sin sonido. <<Normal que me miren así si piensan que estoy loco por hablar solo y gritando -.-º>> pensó el chico intentando salir de allí lo más rápido posible pero sin éxito, ya que alguien lo empujó hacia el suelo fuertemente.
- ¿¡Tú estás bien de la cabeza!? Ay mi estómago- (yo: bipolaaaar) se lamentó intentando abrazarse el estómago antes que ese hombre que le había empujado y otro que estaba a su lado le cogieran uno de cada brazo arrastrándolo fuera de la plaza. Se había mareado por el golpe en la cabeza, pero todavía recordar lo que estaba mirando antes de que lo empujaran: sólo se la veía de espaldas, pero pudo ver que tenía el pelo largo y oscuro hasta la espalda, y también iba vestida como él, por lo tanto deberían pertenecer al mismo espacio-tiempo. Iba a acercarse a ella cuando se fue hacia otro lado, y él… bueno, ya se sabe la historia.
Intentó deshacerse de los brazos que la cogían, de manera inútil. En cuestión de poco tiempo, consiguió pararse de una pierna, como si fuera un ancla de un barco, y con la otra pierna consiguió darle una patada al otro guardia en sus partes bajas, ahí donde más le duele a un hombre. Finalmente consiguió escapar de esos brazos y salió corriendo sin mirar adónde iba; sólo quería salir de allí.
* En el otro lugar *
- ¿¡Pero qué hacéis!? ¡Soltadme!- les gritó mientras pataleaba y maldecía a las madres que les hicieron venir a este mundo, o libro, o lo que sea.
- Sí, claro, ahora mismo te soltamos y todo lo que tú quieras (nótese la ironía).- le dijo uno de los guardias mientras la chica intentaba escapar retorciéndose en ella misma.
Giró la cabeza hacia un punto indefinido de la calle donde estaba retenida, pero volvió a bajar la cabeza de inmediato porque no le gustaba ser el centro de atención, por esa simple razón; por esa simple razón no vio cómo el chico que acababa de escapar hace unos pocos minutos se dirigía a toda prisa hacia los guardas y hacia ella; pero no, el chico no vio a los guardias que tenía delante porque estaba mirando si venían los guardias de detrás; y no, los guardias (de delante) no se dieron cuenta de que venía el chico porque estaban demasiado ocupados ligando con una chica a una distancia de 10 metros de ellos; y noooooo, la chica TAMPOCO se vio al que corría en dirección a ella porque estaba muy pero que muy ocupada pensando en unicornios rosas y el mundo de Yupi, así que NOOOOO, ninguno se dio cuenta hasta que el chico estaba encima de la chica (posición comprometedora) y los guardias a cinco metros de los chicos y para acabar, dentro de la fuente (ya se sabe que las relaciones entre tres y a larga distancia (15 metros) nunca acaban bien)
- Qué golpe…- dijo el chico tocándose la cabeza; sí, la cabeza se golpeó contra el suelo pero el cuerpo cayó encima de la chica. ¿Cómo es eso posible? No lo sé ni yo.
- Auuu…- se quejó la chica de ojos azules intentando levantarse del lugar, pero claro, había "algo" encima suya, hasta que ese "algo" rodó hacia un lado y se tumbó en el suelo.
El chico se giró hasta quedar boca arriba, iba a hablar cuando oyó pasos acercándose muy deprisa.
- Oh, mierda…- dijo en voz baja mientras se levantaba con dificultad y le cogía la mano a la chica para ayudarla a levantarse.
- ¿Qué haces?- dijo ella poniéndose de pie.
- Si no quieres que nos vuelvan a coger, corre.- le dijo y echó a correr, seguido de la chica, seguida de los otros guardias, seguidos de… nadie quiere a los guardias. -.-"
Conversación normal mientras dos personas son perseguidas por guardias que quieren matarlos:
- ¿¡Cómo te llamas!?- le preguntó el chico mientras corrían
- ¿¿Qué??- le gritó ella.
- ¡¡QUE CÓMO TE LLAMAS!!- le gritó aún más a la chica.
- ¡TESS!- le gritó ella de vuelta.- ¿¡Y TÚ!?
- ¡¡PERCY!!- se giró por un momento para ver cómo iban y vio que estaban en una calle con el asfalto hecho de piedras de esas con las que los padres normales les tiran con un tirachinas a los perros que se mean en el portal de su casa.
A Percy le vino la iluminación y cogió una piedra del suelo mientras iban corriendo, le tiró la piedra a uno de los guardias y le acertó de lleno en la cabeza, haciendo que cayera, mientras que el guardia que tenía detrás
Resbalaba con una mierda de vaca y terminara cayendo encima sobre la misma mierda de vaca.
Percy paró en seco y Tess, al no esperarlo, se cayó encima de él.
- Ay… ¿Por qué a mí?- preguntó Percy mientras Tess le metía un codazo en la costilla, sin querer. (yo: claro, claro, sin querer… ¡¡¡MÁTALO, ACABA CON ÉL, DESCUARTÍZALOOO!!!!)
- Ahora estamos en paz.- le dijo ella consiguiendo levantándose de su sitio.
- Vale, me lo merecía- dijo él mientras también se levantaba.
- Hablando de "estar"… ¿dónde estamos?- preguntó Tess mirando hacia los dos lados.
- Pues no tengo ni la más remota idea.- dijo encogiéndose de hombros.-Antes he intentado preguntar a una mujer dónde estaba, pero me ha mirado como si tuviera una nariz en la frente, o algo así. Claro que, todos me miraban así porque estaba hablando solo y a gritos.
- Es comprensible.- Percy la miró con la ceja levantada- Lo de hablar solo, quiero decir. Bueno, yo he preguntado a un hombre y me ha dicho literalmente: "Estamos en una ciudad cerca de Alis Lithban, en el reino de los unicornios" yo le he dicho: "¿En dónde?" y él me ha dicho: "Cerca de la Torre de Drackwen" y yo…
- Espera. Entonces, ¿estamos cerca de Alis Lithban o de la Torre de Draco-como-se-llame?- preguntó con los brazos cruzados y la mirada impertinente.
- Bueno, pues…- titubeó- pues de los dos sitios, mareante. Y déjame terminar, pesado.
- ¿Qué me has llamado, acosadora?- dijo sonriendo.
- Mareante… Espera, ¿acosadora? ¿Quién, yo?- dijo Tess mirándolo con las dos cejas levantadas.
- Tú, acosadora.- dijo señalándola con el dedo acusador.- ¡Me estabas siguiendo mientras yo estaba corriendo para intentar salvar mi vida!- exclamó. (yo: exagerado)
- ¿Yo, siguiéndote? ¡Tú me tiraste al suelo, pedazo de inepto! ¡La gente tiene razón: estás loco, pero de remate!
- Vale, pues vete. ¡No necesito la ayuda de una niña mimada! ¡Ve con tu mami, niñata estúpida!
- Mi madre está muerta… idiota.-dicho esto, a Tess se le llenaron los ojos de lágrimas. Se acercó a Percy y le dio una patada en la pierna y se fue llorando.
- Mierda… soy idiota, pero de remate.- dijo para después irse detrás de ella.
Después de otra media hora mirando puestos en el marcado y sintiendo que la observaban otra vez. Tenía un mal presentimiento y, minutos después supo el porqué de ese sentimiento cuando sintió que la cogían de los dos brazos.
- ¿Eh?- dijo ella cuando vio a dos gorilas que la cogían de los brazos y se la llevaban a rastras. - ¿¡Pero qué hacéis!?- les gritó mientras pataleaba y maldecía a las madres que los hicieron venir a este mundo, o libro, o lo que sea.
* En otro lugar no muy lejos de allí*
- ¿Cómo narices he llegado yo hasta aquí?- se preguntó un chico de cabello castaño y ojos azules, vestido de manera moderna contrastando con la vestimenta de de ese pueblo. - Se supone que debería estar en otro sitio, no en este. Y ahora parece que estoy loco porque estoy hablando solo… ¡¡y la gente me mira raro!!- terminó gritando asustando a todo quien tenía alrededor. Miró hacia los lados y entonces vio que algo andaba mal: la gente se apartaba de él y todos estaban callados; parecía que se hubiera quedado sin sonido. <<Normal que me miren así si piensan que estoy loco por hablar solo y gritando -.-º>> pensó el chico intentando salir de allí lo más rápido posible pero sin éxito, ya que alguien lo empujó hacia el suelo fuertemente.
- ¿¡Tú estás bien de la cabeza!? Ay mi estómago- (yo: bipolaaaar) se lamentó intentando abrazarse el estómago antes que ese hombre que le había empujado y otro que estaba a su lado le cogieran uno de cada brazo arrastrándolo fuera de la plaza. Se había mareado por el golpe en la cabeza, pero todavía recordar lo que estaba mirando antes de que lo empujaran: sólo se la veía de espaldas, pero pudo ver que tenía el pelo largo y oscuro hasta la espalda, y también iba vestida como él, por lo tanto deberían pertenecer al mismo espacio-tiempo. Iba a acercarse a ella cuando se fue hacia otro lado, y él… bueno, ya se sabe la historia.
Intentó deshacerse de los brazos que la cogían, de manera inútil. En cuestión de poco tiempo, consiguió pararse de una pierna, como si fuera un ancla de un barco, y con la otra pierna consiguió darle una patada al otro guardia en sus partes bajas, ahí donde más le duele a un hombre. Finalmente consiguió escapar de esos brazos y salió corriendo sin mirar adónde iba; sólo quería salir de allí.
* En el otro lugar *
- ¿¡Pero qué hacéis!? ¡Soltadme!- les gritó mientras pataleaba y maldecía a las madres que les hicieron venir a este mundo, o libro, o lo que sea.
- Sí, claro, ahora mismo te soltamos y todo lo que tú quieras (nótese la ironía).- le dijo uno de los guardias mientras la chica intentaba escapar retorciéndose en ella misma.
Giró la cabeza hacia un punto indefinido de la calle donde estaba retenida, pero volvió a bajar la cabeza de inmediato porque no le gustaba ser el centro de atención, por esa simple razón; por esa simple razón no vio cómo el chico que acababa de escapar hace unos pocos minutos se dirigía a toda prisa hacia los guardas y hacia ella; pero no, el chico no vio a los guardias que tenía delante porque estaba mirando si venían los guardias de detrás; y no, los guardias (de delante) no se dieron cuenta de que venía el chico porque estaban demasiado ocupados ligando con una chica a una distancia de 10 metros de ellos; y noooooo, la chica TAMPOCO se vio al que corría en dirección a ella porque estaba muy pero que muy ocupada pensando en unicornios rosas y el mundo de Yupi, así que NOOOOO, ninguno se dio cuenta hasta que el chico estaba encima de la chica (posición comprometedora) y los guardias a cinco metros de los chicos y para acabar, dentro de la fuente (ya se sabe que las relaciones entre tres y a larga distancia (15 metros) nunca acaban bien)
- Qué golpe…- dijo el chico tocándose la cabeza; sí, la cabeza se golpeó contra el suelo pero el cuerpo cayó encima de la chica. ¿Cómo es eso posible? No lo sé ni yo.
- Auuu…- se quejó la chica de ojos azules intentando levantarse del lugar, pero claro, había "algo" encima suya, hasta que ese "algo" rodó hacia un lado y se tumbó en el suelo.
El chico se giró hasta quedar boca arriba, iba a hablar cuando oyó pasos acercándose muy deprisa.
- Oh, mierda…- dijo en voz baja mientras se levantaba con dificultad y le cogía la mano a la chica para ayudarla a levantarse.
- ¿Qué haces?- dijo ella poniéndose de pie.
- Si no quieres que nos vuelvan a coger, corre.- le dijo y echó a correr, seguido de la chica, seguida de los otros guardias, seguidos de… nadie quiere a los guardias. -.-"
Conversación normal mientras dos personas son perseguidas por guardias que quieren matarlos:
- ¿¡Cómo te llamas!?- le preguntó el chico mientras corrían
- ¿¿Qué??- le gritó ella.
- ¡¡QUE CÓMO TE LLAMAS!!- le gritó aún más a la chica.
- ¡TESS!- le gritó ella de vuelta.- ¿¡Y TÚ!?
- ¡¡PERCY!!- se giró por un momento para ver cómo iban y vio que estaban en una calle con el asfalto hecho de piedras de esas con las que los padres normales les tiran con un tirachinas a los perros que se mean en el portal de su casa.
A Percy le vino la iluminación y cogió una piedra del suelo mientras iban corriendo, le tiró la piedra a uno de los guardias y le acertó de lleno en la cabeza, haciendo que cayera, mientras que el guardia que tenía detrás
Resbalaba con una mierda de vaca y terminara cayendo encima sobre la misma mierda de vaca.
Percy paró en seco y Tess, al no esperarlo, se cayó encima de él.
- Ay… ¿Por qué a mí?- preguntó Percy mientras Tess le metía un codazo en la costilla, sin querer. (yo: claro, claro, sin querer… ¡¡¡MÁTALO, ACABA CON ÉL, DESCUARTÍZALOOO!!!!)
- Ahora estamos en paz.- le dijo ella consiguiendo levantándose de su sitio.
- Vale, me lo merecía- dijo él mientras también se levantaba.
- Hablando de "estar"… ¿dónde estamos?- preguntó Tess mirando hacia los dos lados.
- Pues no tengo ni la más remota idea.- dijo encogiéndose de hombros.-Antes he intentado preguntar a una mujer dónde estaba, pero me ha mirado como si tuviera una nariz en la frente, o algo así. Claro que, todos me miraban así porque estaba hablando solo y a gritos.
- Es comprensible.- Percy la miró con la ceja levantada- Lo de hablar solo, quiero decir. Bueno, yo he preguntado a un hombre y me ha dicho literalmente: "Estamos en una ciudad cerca de Alis Lithban, en el reino de los unicornios" yo le he dicho: "¿En dónde?" y él me ha dicho: "Cerca de la Torre de Drackwen" y yo…
- Espera. Entonces, ¿estamos cerca de Alis Lithban o de la Torre de Draco-como-se-llame?- preguntó con los brazos cruzados y la mirada impertinente.
- Bueno, pues…- titubeó- pues de los dos sitios, mareante. Y déjame terminar, pesado.
- ¿Qué me has llamado, acosadora?- dijo sonriendo.
- Mareante… Espera, ¿acosadora? ¿Quién, yo?- dijo Tess mirándolo con las dos cejas levantadas.
- Tú, acosadora.- dijo señalándola con el dedo acusador.- ¡Me estabas siguiendo mientras yo estaba corriendo para intentar salvar mi vida!- exclamó. (yo: exagerado)
- ¿Yo, siguiéndote? ¡Tú me tiraste al suelo, pedazo de inepto! ¡La gente tiene razón: estás loco, pero de remate!
- Vale, pues vete. ¡No necesito la ayuda de una niña mimada! ¡Ve con tu mami, niñata estúpida!
- Mi madre está muerta… idiota.-dicho esto, a Tess se le llenaron los ojos de lágrimas. Se acercó a Percy y le dio una patada en la pierna y se fue llorando.
- Mierda… soy idiota, pero de remate.- dijo para después irse detrás de ella.
*En una plaza no muy lejos de allí* (yo: esto empieza a ser repetitivo)
Se sentó en un banco que había cerca de allí, ya que se había cansado de correr y, ya que por ahí parecía que no pasara gente, decidió sentarse para llorar sola. Sabía que el chico no tenía la culpa de que su madre estuviera muerta, él no podía saberlo, pero el solo nombrar a su madre había hecho que se fuera corriendo.
Oyó el sonido de pasos acercándose; no levantó la cabeza porque sabía que era él, y si se acercaba sabía que iba a ponerse a llorar, cuando oyó una voz desconocida.
- Vaya, vaya. ¿A quién tenemos aquí? ¿Qué haces aquí tan solita, preciosa?- dijo una voz que no conocía; levantó la cabeza y vio cerca de ella un chico un poco más mayor que ella, y el olor a droga y tabaco que desprendía no es que inspirara mucha confianza.
El chico se acercó a ella y le cogió el brazo con fuerza, levantándola del banco.
- ¿Quieres divertirte un rato, preciosa?- le preguntó acercando mucho su cara a la de ella.
-Déjame en paz- le contestó ella intentando apartarse, cosa que no fue posible ya que el otro era mucho más fuerte que ella.
- Oh, venga, no seas sosa.-dijo él acercando su cuerpo al de ella.
- Te ha dicho que la dejes en paz.- dijo Percy apareciendo detrás del macarra.
- Oh, vaya, pero si ha aparecido hasta tu novio. Esto va a ser divertido.- dijo el macarra sacando una espada de... ¿a saber?
Tess abrió los ojos como platos al ver la espada, mientras que Percy sacaba un boli del bolsillo que, misteriosamente, se convirtió en una espada.
El macarra se acercó rápidamente hacia Percy con la espada en alto. Cuando iba a atacar, este le atestó un golpe que le dejó un corte profundo en el estómago al macarra mientras él, antes de caer al suelo, le hizo un corte un poco profundo en el brazo. Después desapareció.
Percy se dejó caer al suelo mientras veía a Tess correr hacia él. Ella también se dejó caer en el suelo mientras se arrancaba un trozo de la manga de la camisa.
- ¿Por qué lo has hecho?- le preguntó ella, mientras utilizaba la tela como venda.
- Porque tenía que hacerlo. Y porque, fue en parte mi culpa. Yo hice que te fueras corriendo. Lo siento.- dijo él sinceramente arrepentido.
- No fue tu culpa.- le dijo ella mientras apretaba un poco la venda.
- Sí que lo fue. Yo dije lo de tu madre.- dijo él con la cabeza agachada.
- Pero tú no podías saberlo- dijo sentándose a su lado.
- Aún así, no tendría que haberlo dicho tan a la ligera. Quiero que sepas que lo siento.
- Lo sé.- dijo mientras Percy levantaba su cabeza hacia ella-Lo veo en tus ojos.
- Gracias.- Tess le dirigió una mirada como diciendo "de nada".- ¿Buscamos cómo salir de aquí?
-Claro… mareante- dijo Tess con una sonrisa malvada.
-¿Ya estamos otra vez? ¿Acosadora?- Percy también sonrió mientras ella reía y le tendía la mano para ayudarle a levantarse.
- Bueno, ¿dónde buscamos?- preguntó otra vez Percy.
- No lo sé.-respondió Tess.
- Guay. Somos amigos, ¿no?
- Eh, sí. ¿Por?- preguntó ella extrañada por la pregunta.
- Entonces, ¿abrazo de amigos? Venga, sé que lo estás deseando.- dijo él, feliz de la vida.
- Oye, ¿tú estás bien de la cabeza?- le preguntó ella, no muy segura de querer conocer la pregunta.
- Para nada.- le aseguró él con una sonrisa digna de un desquiciado.
- Ya me lo parecía a mí, eso tiene más sentido. Venga, si así consigo que te calles…
Se echó a los brazos de Percy mientras él sonreía cerrando los ojos.
- No dejaré que nadie te haga daño.- susurró él para sí mismo.
- Perdona, ¿has dicho algo?- dijo ella echando a andar.
-No, nada. No importa. Venga, vamos.- dijo apoyando su brazo en sus hombros.
Se sentó en un banco que había cerca de allí, ya que se había cansado de correr y, ya que por ahí parecía que no pasara gente, decidió sentarse para llorar sola. Sabía que el chico no tenía la culpa de que su madre estuviera muerta, él no podía saberlo, pero el solo nombrar a su madre había hecho que se fuera corriendo.
Oyó el sonido de pasos acercándose; no levantó la cabeza porque sabía que era él, y si se acercaba sabía que iba a ponerse a llorar, cuando oyó una voz desconocida.
- Vaya, vaya. ¿A quién tenemos aquí? ¿Qué haces aquí tan solita, preciosa?- dijo una voz que no conocía; levantó la cabeza y vio cerca de ella un chico un poco más mayor que ella, y el olor a droga y tabaco que desprendía no es que inspirara mucha confianza.
El chico se acercó a ella y le cogió el brazo con fuerza, levantándola del banco.
- ¿Quieres divertirte un rato, preciosa?- le preguntó acercando mucho su cara a la de ella.
-Déjame en paz- le contestó ella intentando apartarse, cosa que no fue posible ya que el otro era mucho más fuerte que ella.
- Oh, venga, no seas sosa.-dijo él acercando su cuerpo al de ella.
- Te ha dicho que la dejes en paz.- dijo Percy apareciendo detrás del macarra.
- Oh, vaya, pero si ha aparecido hasta tu novio. Esto va a ser divertido.- dijo el macarra sacando una espada de... ¿a saber?
Tess abrió los ojos como platos al ver la espada, mientras que Percy sacaba un boli del bolsillo que, misteriosamente, se convirtió en una espada.
El macarra se acercó rápidamente hacia Percy con la espada en alto. Cuando iba a atacar, este le atestó un golpe que le dejó un corte profundo en el estómago al macarra mientras él, antes de caer al suelo, le hizo un corte un poco profundo en el brazo. Después desapareció.
Percy se dejó caer al suelo mientras veía a Tess correr hacia él. Ella también se dejó caer en el suelo mientras se arrancaba un trozo de la manga de la camisa.
- ¿Por qué lo has hecho?- le preguntó ella, mientras utilizaba la tela como venda.
- Porque tenía que hacerlo. Y porque, fue en parte mi culpa. Yo hice que te fueras corriendo. Lo siento.- dijo él sinceramente arrepentido.
- No fue tu culpa.- le dijo ella mientras apretaba un poco la venda.
- Sí que lo fue. Yo dije lo de tu madre.- dijo él con la cabeza agachada.
- Pero tú no podías saberlo- dijo sentándose a su lado.
- Aún así, no tendría que haberlo dicho tan a la ligera. Quiero que sepas que lo siento.
- Lo sé.- dijo mientras Percy levantaba su cabeza hacia ella-Lo veo en tus ojos.
- Gracias.- Tess le dirigió una mirada como diciendo "de nada".- ¿Buscamos cómo salir de aquí?
-Claro… mareante- dijo Tess con una sonrisa malvada.
-¿Ya estamos otra vez? ¿Acosadora?- Percy también sonrió mientras ella reía y le tendía la mano para ayudarle a levantarse.
- Bueno, ¿dónde buscamos?- preguntó otra vez Percy.
- No lo sé.-respondió Tess.
- Guay. Somos amigos, ¿no?
- Eh, sí. ¿Por?- preguntó ella extrañada por la pregunta.
- Entonces, ¿abrazo de amigos? Venga, sé que lo estás deseando.- dijo él, feliz de la vida.
- Oye, ¿tú estás bien de la cabeza?- le preguntó ella, no muy segura de querer conocer la pregunta.
- Para nada.- le aseguró él con una sonrisa digna de un desquiciado.
- Ya me lo parecía a mí, eso tiene más sentido. Venga, si así consigo que te calles…
Se echó a los brazos de Percy mientras él sonreía cerrando los ojos.
- No dejaré que nadie te haga daño.- susurró él para sí mismo.
- Perdona, ¿has dicho algo?- dijo ella echando a andar.
-No, nada. No importa. Venga, vamos.- dijo apoyando su brazo en sus hombros.
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